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La videncia para saber el futuro

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¿Qué va a suceder mañana? Esa es una pregunta que muchas personas se suelen hacer y casi nadie puede responder. Uno de los argumentos más respondidos a ese particular es: “Si se supiera que va a suceder mañana seguramente se evitarían muchas cosas”, pero es un error: no todo es evitable.

La videncia para saber el futuro es empleada como herramienta de acceso al devenir desde tiempos inmemoriales, pitonisas que ejercían su saber en oráculos o personas que en estado de trance eran capaces de conectar con los sucesos por venir que incidían en la persona.

Pero la videncia también ha sido denostada en los últimos años, tal vez por la cantidad de personas que se autoproclaman así y no son tales o, simplemente, farsantes con más ánimo de meter la mano en su bolsillo que resolverle las dudas sobre su futuro.
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Esa inquietud sobre lo ulterior puede ser respondida por la videncia para saber el futuro, por la capacidad que tienen algunas persona de conectar con el mismo gracias a la percepción extrasensorial (PES) que poseen, a la visualización de imágenes que carecen de explicación para la Ciencia pero que, con el tiempo, se demuestran acertadas, certeras.

Videntes Famosos en la Historia

Desde tiempos lejanos se conocen videntes que ha acertado con el futuro, un ejemplo de ello, en el siglo XX fue Benjamín Solari Parravicini, un profeta argentino que no sólo era capaz de ver el porvenir sino, además dibujarlo, de forma que podía hacer vaticinios que afectaban al planeta entero o a personas determinadas.

Famosas fueron sus predicciones sobre, por ejemplo, los atentados del 11-S que iban a suceder muchos años después de su muerte y que asombraron al mundo por su certeza.

Otro vidente conocido y reconocido fue el llamado “profeta durmiente”, Edgar Cayce, que era capaz de entrar en estado de trance y comenzar a dar predicciones a las personas que se acercaban a su hogar donde tenía una consulta.

Cayce era capaz de dar soluciones a problemas graves de salud que dejaban perplejos a los médicos y que demostraban ser eficaces y acertados. Es un claro ejemplo de videncia puesta al servicio de la persona para hacer el bien.

El mecanismo por el cual una persona es capaz de conocer el futuro es desconocido, va en contra de las leyes de la Física pues es un Tiempo aún no vivido, por ello lo polémico que puede ser y lo asombroso.

En ocasiones el vidente también pone todas esas cualidades, o don, para la persona interesada en saber su futuro haciendo predicciones particulares, reservadas, donde se desvelan sucesos por ocurrir que afectan a la persona.

¿Es posible evitar el futuro? El futuro no se puede evitar pues es el momento inmediato al presente, lo que si pueden alterarse determinados eventos que, de alguna u otra forma, tienen mucho que ver con el ahora de la persona.

“Una vidente me dijo que no cogiera el coche los lunes del mes siguiente a su consulta pues podía tener mucho riesgo de tener un accidente. Estuve un mes que los lunes no fui en coche al trabajo y un día, desde la ventanilla del autobús, a la hora en la que yo pasaba por un sitio determinado vi un tremendo accidente del que me libré gracias a aquella advertencia”, es un claro ejemplo de persona que evitó un futuro cierto. Pero no siempre puede ser evitado.

Los videntes tienen la capacidad de, sensorialmente, poder adivinar, ver, todos esos sucesos futuros que pueden ocurrir en su espacio más cercano o en lugares alejados cientos o miles de kilómetros. Muchas veces el vidente ha sido capaz de pronosticar terremotos, erupciones volcánicas y hasta tragedias aéreas.

A falta de mejores explicaciones sobre esta capacidad, de estas personas, de ver el futuro siempre suele darse como respuesta tirando del azar, de la casualidad, pero en la Historia hay demasiados hechos probatorios que no es casualidad y que, por el contrario, existe algo más.

Así tenemos el caso de Michel de Notredame, más conocido como Nostradamus, capaz de dejar por escrito sus predicciones en forma de cuartetas que formaron sus centurias y en las que pronosticaba guerras, epidemias, desastres, monarcas y dictadores futuros y todo tipo de eventos de diferente envergadura.

El futuro puede ser pronosticado por personas que, en verdad, tienen un don extraordinario, una cualidad insospechada que viene dada y determinada desde el momento del nacimiento y que, lejos de ser negativo, puede ser empleada para hacer el bien y advertir a nuestra sociedad o a personas, singularmente, sobre lo que puede ocurrir.

No debe el futuro ser tomado a la ligera ni a las personas que tienen el poder de verlo, en muchas ocasiones ese don se convierte en un martirio cuando se visualizan cosas inevitables tales como tragedias naturales con miles de víctimas  o accidentes en masa. La impotencia y el desconsuelo del clarividente hacen que puede llegar a ser algo muy traumático.

No obstante muchos de ellos han aprendido a canalizarlo y orientarlo para favorecer las predicciones a modo personal a aquellos consultantes que lo requieren pudiendo ser un ejercicio ejemplar de videncia positiva pues se advierte de esos sucesos y se puede buscar soluciones u orientar la mejor respuesta posible.

La videncia para saber el futuro es posible, sólo hay que ejercitarla, que ponerla en juego por otras personas  y comprender que vivimos en un mundo de fenómenos extraños allá donde nuestro futuro es lo más importante y puede ser desvelado.

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